¿A tu bebé le llora mucho un ojo? Podría tener una obstrucción congénita del lagrimal.
La obstrucción congénita del conducto lagrimal (también llamada dacrioestenosis congénita) es una causa muy frecuente de lagrimeo en bebés y niños pequeños. Ocurre porque el “tubito” que drena la lágrima desde el ojo hacia la nariz no termina de abrirse del todo al nacer, de manera que la lágrima se queda en el ojo y se desborda.
¿Cómo se nota?
Los síntomas más habituales son:
Lagrimeo constante en uno o ambos ojos, incluso sin llorar.
Secreciones (mocos/legañas), especialmente al despertar.
Ojo “húmedo” o con brillo permanente.
En algunos casos, piel irritada en la mejilla por el lagrimeo.
A diferencia de la conjuntivitis, en la obstrucción lagrimal suele haber poco enrojecimiento del ojo (aunque puede irritarse si hay mucha secreción).
¿Es grave?
En la gran mayoría de casos no es grave y se resuelve sola durante los primeros meses de vida, a medida que el conducto lagrimal madura y se abre. Aun así, es importante valorarlo para:
Confirmar el diagnóstico.
Enseñar medidas sencillas que mejoran los síntomas.
Detectar complicaciones poco frecuentes, como una infección del saco lagrimal.
¿Qué tratamiento se recomienda?
El tratamiento depende de la edad y de la evolución, pero suele seguir un enfoque escalonado:
1) Medidas en casa
Higiene palpebral y limpieza de secreciones con suero fisiológico.
Masaje del saco lagrimal (maniobra de Crigler): ayuda a favorecer la apertura del conducto y a vaciar el contenido acumulado. En consulta explicamos la técnica y la frecuencia recomendada.
2) Colirios o pomadas antibióticas (solo si hay mucha secreción)
Los antibióticos no “abren” el conducto, pero pueden ser útiles de forma puntual si hay sobreinfección o secreción abundante. Siempre deben usarse bajo indicación médica.
3) Sondaje de la vía lagrimal (si persiste)
Si la obstrucción no se resuelve con el tiempo o hay episodios repetidos, puede indicarse un sondaje lagrimal, un procedimiento breve que busca abrir el conducto. En algunos casos se asocia a lavado, colocación de tubo de silicona u otras técnicas, según cada situación.
¿Cuándo hay que consultar con más urgencia?
Conviene revisar antes si aparece:
Enrojecimiento e hinchazón en el ángulo interno del ojo.
Dolor o sensibilidad en esa zona.
Fiebre o mal estado general.
Bulto azuloso en el lagrimal desde el nacimiento (posible dacriocistocele).
Estos signos pueden indicar infección del saco lagrimal (dacriocistitis) y requieren valoración rápida.
Valoración especializada
En la visita realizamos una exploración completa del ojo y de la vía lagrimal para confirmar el diagnóstico, descartar otras causas de lagrimeo y definir el mejor plan para tu hijo/a, priorizando siempre un enfoque seguro, progresivo y adaptado a la edad.
Dr. Javier Nogués Castell
Barcelona · Sant Cugat del Vallés
Oftalmología · Oculoplástica · Órbita