El lagrimeo excesivo o epífora es uno de los motivos de consulta más frecuentes en oftalmología. Tiene múltiples causas y en la mayoría de casos tiene solución. Te explico por qué ocurre y cómo se trata.
La lágrima se renueva contínuamente para humedecer el ojo. La generan unas glándulas repartidas por el párpado de manera constante.
Al parpadear, la repartimos por todo el ojo para evitar que se reseque.
Gran parte de la lágrima se evapora en el aire pero la otra parte se drena por los conductos lagrimales, presentes en los párpados, hacia la nariz, donde se absorbe en las mucosas.
Muchas personas piensan que “les sobra lágrima”, pero en realidad suele ocurrir por dos razones: el ojo produce más lágrima como respuesta a irritación o la lágrima no drena bien hacia la nariz
En el primer caso, el lagrimeo aparece como un mecanismo de defensa. Cuando un ojo se irrita, el cuerpo reacciona produciendo más cantidad de lágrima. El problema es que suele ser lágrima de «mala calidad» al no contener todas las substancias necesarias para hidratar bien el ojo. Por ese motivo, no lubrica bien y el paciente, a menudo, nota sensación de escozor, sensación de arenilla, picor o enrojecimiento. Algunas condiciones que generan este tipo de lagrimeo son
En el segundo caso, el problema está en el “desagüe” del ojo. De normal, la lágrima se recoje en unos conductos muy pequeños del párpado que la drena hacia la nariz. Es por eso, que cuando lloramos efusivamente, se nos llena la nariz de agua, es la lágrima pasando correctamente a dónde debe ir.
Si los puntos lagrimales o la vía lagrimal son estrechos o están obstruidos, la lágrima no puede drenar con normalidad, provocando que se acumule mucha lágrima delante del ojo y llore, incluso sin molestias. También puede influir la posición del párpado (laxitud, ectropión) o procesos inflamatorios/infecciosos de la zona.
La causa más frecuente en adultos. El conducto que drena las lágrimas hacia la nariz se obstruye, provocando lagrimeo constante y a veces infecciones.
El párpado inferior se gira hacia afuera impidiendo que las lágrimas entren en el punto lagrimal. Se corrige con cirugía menor.
Paradójicamente el ojo seco puede provocar lagrimeo reflejo. El ojo produce lágrimas en exceso para compensar la falta de lubricación.
La conjuntivitis alérgica provoca lagrimeo, picor y enrojecimiento. Frecuente en primavera y en personas con sensibilidad a ácaros o pólenes.
El párpado se gira hacia dentro y las pestañas rozan la córnea provocando irritación y lagrimeo. Requiere corrección quirúrgica.
La dacriocistitis o infección del saco lagrimal provoca lagrimeo con secreción y a veces dolor. Requiere tratamiento antibiótico y a veces cirugía.
Para hacer una correcta orientación de la causa del lagrimeo es necesario hacer una exploración completa de la superficie ocular y del sistema lagrimal.
En la consulta valoramos los síntomas que muestra el paciente, miramos si existe irritación o heridas en la superficie del ojo y cuanta lágrima produce.
En caso de sospechar que el lagrimal esté obstruido, realizamos una sondaje en consultas para ver si la vía lagrimal está realmente taponada o no.
El sondaje consiste en introducir una pequeña cánula (un tubo muy estrecho) por los puntos lagrimales por la cual pasamos suero fisiológico.
Si el agua consigue llegar hasta la nariz, significa que la vía lagrimal no está taponada. Si por el contrario el agua no pasa hasta la nariz y se queda en ojo, significa que el lagrimal está taponado.
Sí, en la mayoría de casos. Con un diagnóstico preciso se puede identificar la causa y tratarla de forma efectiva, ya sea con medicación, cirugía menor o cirugía de la vía lagrimal.
La dacriocistorrinostomía (DCR) crea una nueva vía de drenaje entre el saco lagrimal y la nariz. Se puede realizar por vía externa o endoscópica. Es ambulatoria y con anestesia local o general.
Cuando hay una obstrucción lagrimal, s frecuente que afecte más a un lado. Si el lagrimeo es unilateral y persistente es importante descartar causas locales como una obstrucción o una malposición palpebral.
Sí, es muy frecuente. La mayoría se resuelve sola en los primeros meses de vida con masaje lagrimal. Si persiste más allá del año puede necesitar un sondaje lagrimal.
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